sábado, 13 de diciembre de 2008

ARDUA VIDA LA DEL/ DE LA UNIVERSITARI@

-Rin, rin, rin- (Voz en off: Eh universitari@ debes despertar, adelante levántate) Un día más en la aciaga condena que rodea al estudiante. Cabizbajo, destruido por los titánicos esfuerzos que su trabajo le exige – beberse dos litros de cerveza en menos de seis horas- pasea las calles, con el solo aliento del alquitrán perforando sus pulmones. Lejos queda la comida caliente, las habitaciones limpias, el papel higiénico que no rasca y, como no, las tabletas de chocolate Milka…Más lejos aun, esos días en los que tres euros eran una insignificancia; aquellos en los que las monedas de céntimo besaban el sucio suelo sin que nadie se inmutase; esos en que los frutos secos, cortesía del camarero, no suponían una lucha cuerpo a cuerpo con el oponente –otr@ universitari@-.

El universitario es un ser místico y omnipotente, es capaz de romper las barreras del tiempo si lo precisa y por ello responde con indiferencia a los gritos de: “Mañana hay un examen”. El puede hacer de cinco minutos dos horas, puede dividir el tiempo tantas veces como le sea necesario. Un día es un año en la sucia y desordenada habitación de un estudiante. ¿Cuál es el secreto? Se preguntarán los lectores que no gozan de los superpoderes del/de la universitari@. Dos litros de café y tres paquetes de tabaco bastan para llevar a cabo la mayor de las hazañas.

El/la universitari@ nunca duerme, otra de las capacidades sobrenaturales de esta especie es la de vigilia. Con tan solo dos horas de sueño pueden recitar el mayor de los discursos, acabar el “Réquiem” de Mozart, o pedir con fervor otra caña al camarero.

Si usted desea tratar con ellos debo darle una serie de recomendaciones. En primer lugar jamás diga a un/a universitari@ que lo invita a comer o su nevera podría coger una grave depresión y aunque no quiera reconocerlo, sepa con seguridad, que volverá. Siempre vuelven. Tampoco debe regalar tabaco a un/a universitari@, pues caería sobre usted el mayor de los hechizos, la ruindad del mago universitario lo convertiría en máquina de tabaco gratuita.

¿Cómo librarse de un universitario? Este es un punto importante para todos aquellos que hayan eludido mis consejos. Para librarse de un universitario, puede usted optar por una de las dos opciones que a continuación se muestran:

1- Abandonar el país, cambiando su nombre y número de teléfono, borrando todas las pistas posibles y trasladarse a lugar incomunicado, a continuación inhabilite todo acceso posible.

2- Utilizando a otro universitario. Si usted a sido parasitado por un estudiante de empresariales o derecho, contraataque con un estudiante de biología o matemáticas, en caso de que los invasores sean estos últimos utilice a un estudiante de medicina o ingeniería. Si su estudiante-gorrón es de medicina o ingeniería haga lo propio con un estudiante de filosofía. En caso de que su estudiante sea de filosofía le recomiendo la primera opción, de lo contrario estará usted perdido.

El/ universitari@ siempre mira hacia el futuro, jamás retira la vista atrás ni se ancla en el presente. Si suspende un parcial, piensa “Aun queda febrero”, si suspende en febrero afirma “aun queda septiembre”, si suspende en septiembre, lejos de atormentarse confiesa “tengo cinco años para sacármela” (si lo otro también)

Muchas gracias por su tiempo espero haberle ayudado.

"El/la universitari@ esa gran especie" por Ana J.

7 comentarios:

Sara Eugenia dijo...

BRAVO ANA!!!!

Luis Gómez Casás dijo...

Joder que desgracia... me siento identificadísimo.

Sobre todo lo con de vaciar la nevera (pobre Sheila) y la lucha a muerte por los frutos secos del bar.

Se te olvidó comentar que un universitario no recuerda el sabor de los Cheetos, sino que se tiene que bastar con Chitos xD.

Heimdall dijo...

Los universitarios somos un mundo a parte y la última capa de la sociedad...aunque para mundos tenemos la habitación. Siempre llena de espesa capa de desquiciantes papeles y de creciente fauna (he descubierto que las arañas pueden digievolucinar...para mi que en vez de usar escoba tengo que usar escopeta). Pero lo más preocupante es que lo de no dormir. Es algo que uno se toma a broma hasta que lo piensa detenidamente ¿No seremos una clase de zombi imperecedero e inmutable?

Una rosa en Luxemburgo dijo...

Tb está lo de que podemos crear vida. Por lo menos los pelusones de debajo de mi cama nacen, crecen, se reproducen...y espero que algún día mueran. (Creo que en estos momentos están conspirando para tomar el poder y mandarme a mí debajo...)

Diotima de Mantinea dijo...

increíblee anaaaa!!!
jajaja
es bueníisimo.
besiños

Lolo de Untes dijo...

mmm..., interesante estudo antropolóxico da conducta vital desa étnia urbanita apodada "universitaria". espero que haxa unha segunda parte axiña, e se me permites unha suxerencia, sempre podes recurrir ao luxo do transporte urbano e intermetropolitano, véxase: calquera tren repleto desa especie en potencia de colonizar calquera inhospito territorio...

saúdos

Inés dijo...

Ana, creo que hay unanimidad en reconocer tu talento.