domingo, 7 de febrero de 2010


portada de Anita Kunz en The New Yorker.

¿Tres mujeres diferentes o la misma mujer en tres sociedades diferentes?

46 comentarios:

Heimdall dijo...

Son la misma mujer en sociedades distintas: Las tres se niegan a mostrar cual es su verdadera cara tras los atuentos que las enmascaran. El mismo pastel con distintos adornos.

Angélica dijo...

Yo veo tres personas distintas, cumpliendo tres roles diferentes y bastante tópicos. Debemos tener cuidado con lo que esconden los tópicos y con el poder que tienen en la constitución de nuestra persona. Al final sólo veo tres tópicos disfrazos de mujer y ninguna persona o quizás sólo veo tres personas (si atendemos a la etimología de "persona" que viene de una conjunción etrusco-griego que viene a significar "máscara"). En definitiva: Tres máscaras sin vida.

Javier Travieso dijo...

La misma mujer en tres sociedades diferentes.

Lolo de Untes dijo...

Si home! vamos, non me fastidies! a mesma muller? xaaaaaaaa... claaaaarooo

estou completamente dacordo con Angélica cando di que son tres mulleres distintas que cumplen 3 roles distintos e BASTANTE (MOITÍSIMO) TÓPICOS, ou o que é peor: OS TÓPICOS DISFRAZADOS DE MULLER!!!

baixo esa falsa apariencia de feminismo que se pretende transmitir, xa que semella que a muller das gafas de sol é máis libre porque é a da nosa sociedade e pode vestir como queira..., non se esconde nada máis que a manifestación da escravitude da muller na nosa sUciedade occidental. unha muller non é máis libre por vestir como QUEIRA (?). POR QUE? Pois porque debaixo desa aparente apetencia de vestirse dun xeito ou doutro seguramente que se esconde unha obrigación invisíbel de vestir acorde co xénero construído socialmente. É dicir, que a indumentaria non é o que fai que unha muller sexa muller, e moito menos é a vía para a exoneración feminina, pois a feminidade non vén dada por blusas ou por monos de albanel. A exoneración da muller comeza por rachar eses típicos tópicos de xénero, como o que se nos mostra na imaxe, de que a muller feminina é aquela que viste de xeito feminino; iso non é máis que machismo enmascarado pois reforza a idea de que a verdadeira muller é aquela que ten o espírito de "adorno"...

Manoel dijo...

¿Contraste? El único que percibo es entre el color negro y el color carne.

¿Sociedades distintas? ¡Ja! ¿Es que ahora las monjas son de Turkmenistán?

Fijaos bien. El contexto, el lugar elegido no es casual: el vagón de un metro de lo que podría ser la cosmopolita Nueva York (que creo que lo es, por el plano que aparece justo detrás). No parece éste el lugar más adecuado para hacer una comparación abstracta. Lo mire como lo mire, eso sigue siendo "América".

Aunque no lo parezca, en los USA hay monjas, como demuestra la siempre entretenida Sister Act, y una comunidad musulmana bastante importante. La situación que aparece dibujada es irónica, pero es una situación posible.

Ahora fijaos en la composición. A los lados, dos mujeres embozadas y vestidas de negro que hacen destacar una figura central, la atractiva joven neoyorquina que bautizaremos como Sophie.

Sophie es una chica de 22 años, universitaria, emprendedora, independiente. Es su día libre y como hace calor va a pasear por la orilla del lago de Central Park. Vive demasiado lejos y toma el metro. Es ahí donde sacan esta instantánea.

Decimos que Sophie ha tenido una buena educación, que ha sido criada en un país libre y que elige su forma de vestir libremente. Viste como todas las chicas de su edad. En cambio, las otras dos... ¿Cómo es posible que hayan elegido eso libremente?

Volved a mirarlas. Todas llevan la cara cubierta. Fijaos en Sophie de nuevo, cuyo vestido es la piel, sí, pero la cubre por completo. Mirad como cae su pelo. ¿Casualidad, o Anita Kunz le dibujó un velo?

Tres mujeres sentadas, tres mujeres igualadas. No hay mayor necio que el que cree ser libre.

Javier Travieso dijo...

"A exoneración da muller comeza por rachar eses típicos tópicos de xénero, como o que se nos mostra na imaxe, de que a muller feminina é aquela que viste de xeito feminino; iso non é máis que machismo enmascarado pois reforza a idea de que a verdadeira muller é aquela que ten o espírito de "adorno"..."

No creo que la construcción de lo femenino sea un proceso totalmente social o cultural. Más bien, lo cultural se sobrepone siempre a unas inclinaciones naturales. O en otras palabras, a una mujer no la hacen mujer. Una mujer ya es mujer. Y un hombre ya es hombre desde el momento en el que nace. Están natural y ontológicamente constituidos para ámbitos (no diré "funciones", que pertenecería al ámbito cultural) diferentes.

Los valores culturales no hacen más que reafirmar esto. Después, dentro de un esquema básico trasmitido socialmente, se originan nuevas divisiones ya guiadas por la praxis y el interés (y es ahí donde entran las conductas machistas, el esquema opresor-oprimido etc...) Sé que este discurso puede sonar anticuado, pero lo veo así.

No se puede dictaminar desde el exterior lo que debe ser la mujer ("Pois reforza a idea de que a verdadeira muller é a que ten o espíritu de adorno") Lo que son lo evidencian ellas en su naturaleza, no en su cultura. Como los hombres evidenciamos la nuestra. Como cualquier otro ser vivo lo hace. Si la "Verdadera mujer" no es la que posee espíritu de “adorno” (Ahí está historia, y la imagen que se ha trasmitido siempre) ¿Cual es? -¿Algo indefinido? ¿Y entonces, que es el hombre? ¿Son ambos simples diferenciaciones para la reproducción?- Yo opto por pensar que el hecho de maquillarse, de ponerse guapa, de gustar ante los demás. El “Espíritu de adorno”…Es un impulso intrínseco que la sociedad cultural se ha encargado de extraer para su beneficio, y también para su armonía ¿Dónde quedaría sino lo femenino como fuente de atracción para lo masculino? ¿Nos atraeríamos si no existieran esas convenciones culturales creadas? ¿Tendría sentido el arte, que se ha sostenido en una profunda dialéctica entre lo masculino y lo femenino?

La construcción cultural de los sexos, así sin más, es una teoría inteligente, pero me cuesta creerla.

Todo responde a una naturaleza. Los humanos venimos determinados por nuestra sexualidad en todos los aspectos. Y a partir de ahí se originan las estructuras culturales que pueden ser todo lo injustas que quieras, pero que no llegan al meollo de lo que representan los sexos. Podríamos decir “Yo soy yo, mi sexo, mi cultura y mi circunstancia”

Y me viene a la mente una cuestión interesante ¿No hay mucha hipocresía al decir “Debemos acabar con los tópicos femeninos” para después seguir el mismo esquema básico de comportamiento y pensamiento que se ha seguido siempre? Por mucho que se intente acabar con los tópicos, a todos les gusta que su novia se arregle. Los hombres, desde el más reaccionario hasta el más leninista, tienen en mente un ideal más o menos común de mujer guapa, tierna, afable, cariñosa, inocente (¿No es eso un tópico?) Por no hablar de los lugares de ligoteo: pubs, discotecas…donde la polarización entre los sexos se acentúa. Qué poco se piensa en los “Tópicos de género” en estos lugares, donde todo se vuelve descarnado y pasional.

En el arte, el hecho de elevar a una mujer a ideal cantado también podría considerarse un gesto machista, porque se la estaría reduciendo a objeto, cosificando. Se la estaría privando de su conciencia y subjetividad (“Te pinto como pinto un paisaje” “Eres la dama más bella del mundo…pero el que escribe soy yo”)

Calificar todo esto de “tópico” es demasiado fácil e hipócrita. Habría que admitir que ciertas instintos, actos y actitudes son consustanciales a los sexos, y se cuelan entre la maraña social-cultural para darle sentido.

Disculpar el tono especulativo.

Angélica dijo...

Bueno, no sé ni por donde empezar a ordenar ideas.
En primer lugar lo que es "esencialmente" humano, por utilizar una terminología parecida a la que Travieso ha utilizado, es precisamente la capacidad de superar los instintos o mejor dicho, incluso de llegarlos a sublimarlos o negarlos y dar entonces lugar a la cultura. Aquí está una de las problemáticas más recurrentes de la filosofía ¿El hombre está más determinado por la naturaleza o por la cultura? Si observamos el comportamiento animal encontramos "esenciales" diferencias. La primera es que las crías de todos los mamíferos necesitan sólo de un breve proceso para defenderse solos ante el mundo. En cambio, las crias humanas necesitan de un largo proceso de aprendizaje (quizás inconcluso en la adolescencia) para poder independizarse de sus progenitores. Esto es así porque el hombre es el animal que más indefenso se encuentra en la naturaleza: No tiene colmillos, no tiene garras, no tiene pelo, no tiene instintos. No responde ante esquemas de estímulo-respuesta sino que su condición de hombre, la inteligencia (que hay que entender, como lo entendió Bergson, como las garras del león, producto de la evolución)le posibilita crear un mundo de posibilidades complejas. Además de esto, a diferencia de los otros animales, posee la capacidad de crear conceptos, el lenguaje, y transmitir así su conocimiento: Eso que llamamos cultura. Somos animales culturales. No podemos disociar la cultura de nuestro ser humanos. Por supuesto que tenemos ciertas necesidades biológicas innegables pero todas ellas han sido transformadas en este proceso y la manera de satisfacerse también. No tenemos sexo para procrear únicamente, no comemos sólo cuando tenemos hambre.Las mujeres no tienen celos como el resto de las hembras mamífero. Eso hace que no estemos determinados.El cerebro es el órgano más complejo y plástico del universo. Por lo tanto, tu argumento determinista me parece un poco sacado de quicio.
En otro orden de cosas, pero teniendo en cuenta lo anterior, no es lo mismo el sexo que el género y millones de estudios demuestran que la educación recibida es la crea mayores diferencias entre los dos géneros más tradicionales (hombre y mujer como tú lo entiendes). La construción de género y la construcción sexual responden a este mismo proceso complejo y abierto y podemos observar la diversidad que se crea en las sociedades "libres" ¿Esto es casualidad?
Por lo tanto tu argumentación me parece determinista, ciertamente retrógrada y decididamente especulativa.

Un saludo.

Una rosa en Luxemburgo dijo...

Os propongo un juego. Vamos a jugar a ser tendenciosos. Imaginaos, por poner tres ejemplos, a un líder nazi, a un médico de la paz y a un terrorista suicida. ¿Son tres personas diferentes o la misma persona con condiciones biológico-ambientales, socio-históricas y culturales diferentes? Fragmentemos la pregunta en dos:
-¿Son tres personas diferentes? Si nos hicieran tan sólo esta pregunta, diríamos que sí. Incluso podríamos acudir al tópico de “todos somos diferentes”.
-¿Es la misma persona con condiciones biológico-ambientales, socio-históricas y culturales diferentes? Bueno, ésta ya viene más cargada, así que es más difícil de responder. Pero en una suerte de reduccionismo lógico, podríamos decir que “no”, que son entes diferentes, y por tanto, personas diferentes. Claro que todos podemos imaginar que si hubiésemos nacido en otras condiciones seríamos diferentes, esto es innegable. Así que si bebé-Hitler naciera en otro momento o en otro lugar, no se llamaría Hitler, y tal vez se llamaría Mandela, Osama o “Madre” Teresa, quién sabe. Obviamente, esto es una suposición totalmente infundada e indemostrable, pero viene al caso.
Ahora volvemos a la pregunta inicial de las tres mujeres. Y todo el rollo que he soltado es para llegar aquí. La pregunta, como diría Bunbury, tiene semilla de respuesta. ¡Eso es trampa !, Anita/Sara. El dibujo, ya lo señala Manoel, más de lo mismo. Busca, y a juzgar por los comentarios, lo consigue, que se responda “son la misma mujer en sociedades diferentes” (lo siento por los que se creyeron unos librepensadores). Vaya, parece que nos hemos afiliado todos al determinismo cultural.
Entonces, ¿Son tres mujeres diferentes o la misma mujer en tres sociedades diferentes? Yo creo que la pregunta no tiene respuesta. Y si la tiene es la de “las dos cosas a la vez o ninguna de las dos (como ya habéis mostrado diciendo que son tópicos)”.
Y decir esto, en filosofía, equivale a no decir nada.
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PD:No sé porque os asustan tanto los tópicos/ etiquetas/generalizaciones/síntesis. Está claro que no analizan el detalle, pero son útiles. En este caso engloba bastantes “elementos” del “conjunto” de las mujeres. Ya se ha dicho que es una situación ficticia pero totalmente podría suceder. Es un dibujo, no una novela con personajes con aristas y matices, que evolucionan. Los tópicos no entienden de género ni de sexo. A veces me da la sensación de que cierto sector del feminismo vive instalado en una psicosis permanente, en busca de fantasmas contra los que disparar. Pero ya se sabe que nada une más que un enemigo común, aunque este sea imaginario.
PD2: Cierta parte de un comentario me ha recordado a aquel chiste que diu:
“-¿Por qué las mujeres tienen los pies pequeños? -Para estar más cerca del fregadero”
Volvamos a las preguntas “dobles”: ¿Es esto un comentario de chiste o un chiste de comentario?

Angélica dijo...

Por supuesto, los tópicos son útiles, mucho. Los lugares comunes de la filosofía también, siempre esconden algo preñado de significaciones y sentidos. Yo sólo avisé del peligro que puede tener simplemente integrarlos sin un ejercicio crítico. Me parece que el hecho de que estos tres tópicos de mujer sean tópicos, valga la redundancia, ha creado todo este debate y polémica y el poner en cuestión esos mismos tópicos y el sentido de los mismos. Por eso pienso que nadie aquí se ha asustado con las generalizaciones ni etiquetas pero sí las han acusado (cada uno desde su punto de vista) llevando la temática más allá.Sólo por eso ha sido productivo.

Angélica dijo...

Para terminar: Es cierto que muchos feminismos están sacados de quicio pero también es verdad que muchas veces el simple hecho de mencionar "feminismo" ya crea un rechazo. Como todos los "ismos" el feminismo (recomiendo "Carta sobre el humanismo" de Heidegger y su condena a los "ismos")se desarrolla quizás en un lenguaje ,muchas veces, poco acertado y poco profundo. Pero, sin embargo, no se puede negar que la temática de la desigualdad entre hombres y mujeres y el predominio de la sociedad patriarcal es, desgraciadamente, hoy en día,todavia un hecho. La tarea sería rescatar el feminismo del "ismo" aunque suene contradictorio.

Luis Gómez Casás dijo...

Un niño de tres años diría: "¿Cómo van a ser la misma persona si están las tres en el mismo sitio?"

Inocencia infantil - 1
Feminismo cutre - 0

xD

Na, ahora en serio, en general estoy bastante de acuerdo con Manoel, Lolo y Rosa en Luxemburgo. Y totalmente en desacuerdo con Javier, ¿En serio crees que la mujer posee intrínsecamente ese "espíritu de adorno"? ¿Y eso de que los humanos venimos determinados por nuestra sexualidad EN TODOS LOS ASPECTOS?

Paso de extenderme lo más mínimo que en unas horas hay examen pero es que se lee cada cosa por ahí...

Lolo de Untes dijo...

A Javier, como diría un amigo meu: “Valga la rebuznancia...”

Como non vai ser a construción de xénero unha construción cultural cando hai casos observábeils de persoas que con sexo varón se senten femininas e persoas que con sexo de femia se senten masculinas? E @s transexuais? Que facemos con el@s? Negámoslle a condición de persoas por non encaixaren na dicotomía tradicional? E se a un neno o educaramos xogando con barbies e coidando bonecos, maquillándose, desenrolando o papel que se lle asigna á muller... este neno sería diferenciábel dalgunha muller educada do mesmo xeito e viceversa?

En verdade que as femias teñen tendencia cara a empatía pola condición de nais e protectoras da prole, mais isto non é decisivo á hora de configurar un xénero arredor dun sexo. Os valores culturais son a clave para comprender tal proceso. Achámonos conque no ser humano a cultura ten máis peso que o determinismo da natureza, que lle queres?: nacemos incompletas e só nos completamos mediante o plano social...

O sistema patriarcal transmítese socialmente e orixina esas divisións entre masculino e feminino en base a relacións de poder e intereses (non che soa isto? É basicamente o que mentas cando dis: “Los valores culturales no hacen más que reafirmar esto. Después, dentro de un esquema básico trasmitido socialmente, se originan nuevas divisiones ya guiadas por la praxis y el interés” - eu tamén sei parafrasear). Neste punto considero que te contradís un pouco, ou equivócome? E é que resulta que non hai “nuevas divisiones” senón que se crean a partires disto.

Por outra banda, se non se pode determinar dende o exterior que é unha muller, a que se debe? Entón non debe ser moi natural iso que ti chamas muller, porque cada unha tería unha concepción diferente dese ser-muller... Eu o que critico é a perpetuación dos esquemas tradicionais de concepción de xéneros en tanto que atribúen á muller un papel decorativo, papel para agradar ao macho. Por que os homes non se amañan tanto como a maior parte das mulleres? Por que as mulleres toman o arranxarse como unha tarefa custosa en moitas ocasións? Non me parece mal que as persoas se decoren cando lles da a gaña, só critico que o fagan por dar unha imaxe de cara o exterior e non cara o interior... pois o “que-dirán” en moitos casos é unha forza condicionante: rapidamente se alzan voces contra unha muller que non se adoita amañar e a califican como “marimacho” e incluso, a pesares da moda, aos homes que se coidan se lles chama “maricóns”... Probemos a vestir todos os días con saia e a ver que pasa pola rúa... xa non digo na facultade, que por sorte temos a algún valente que adoita a vestirse así, ao que lle teño que dar os máis merecidos parabéns!

Cabe dicir que a atracción entre machos e femias non se debe á maquillaxe... sobran explicacións, realmente non sei como explicar estas cousas... xa se encargará a vida. E ah! Case se me esquece: eu non quero máis á miña parella porque se maquille, nin me gusta máis nin menos. Recoñezo que me agrada, pero non máis do que me agrada vela ao “natural”.

Tamén che digo que non falo de rachar os tópicos femininos así porque así! Eu o que pretendo é destruir o sistema patriarcal, e para iso o que hai que rachar é os tópicos de xéneros, que homes e mulleres se constrúan sen desigualdade, desigualdade derivada á súa vez deses tópicos. Si, é un círculo vicioso... Para poder rachar cos tópicos non abonda con dicilo e hala!, como por arte de maxia desaparecen..., non non, para rachalos hai que laborar con accións. Así é como se fan as cousas... Polo que che digo que non hai nada de hipócrita nesa proferencia, senón na dobre moral ou na ignorancia das persoas.

Respecto á arte indico que o machismo se fai patente, abondan evidencias, mais non creo que o feito de elevar á muller sexa o problema, ou si?... quen pintaba era un home, verdade? A resposta é taxantemente afirmativa...

Patricio Rey dijo...

"No se nace mujer: se llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino."

Simone de Beauvoir

Heimdall dijo...

Sinceramente Travieso, me pregunto si lo que afirmas es producto de tu falta de comprensión e ignorancia sobre el tema (DEJA DE MIRARTE EL PUTO OMBLIGO!!! HAY MAS MUNDO FUERA DE LO QUE TU CREES!!!) o quizas sea un disimulado rencor hacia las mujeres. Ojalá esté equivocado.

P.D: No digo más porque TODAS las restantes participaciones fueron demasiado impresionantes como para que pueda añadir algo más. Por lo demas, muchas gracias (también a Travieso) por no haber tenido reparos en plasmar vuestras opiniones.

Angélica dijo...

Creo que la aportación de Travieso incurre en muchos errores me parece poco acertado achacar su discurso a rencores u oscuridades personales. La argumentación de Travieso es ejemplo del discurso que han tenido muchos filósofos que admiramos y, en definitiva,el discurso determinista de los primeros percusores del darwinismo social.Simplemente, siguiendo la teoría de Popper, ese discurso ya ha quedado refutado, falsado aunque todavía suframos las consecuencias del mismo y esto es así porque nuestras ideas tienen una realidad efectiva y, por tanto, debemos ser responsables de ellas. El racismo se sostuvo sobre las mismas bases aunque el caso de la desigualdad entre hombres y mujeres sea específico y peculiar como señaló, ya ha sido citada por Patricio Rey (que ahora no sé quién es), Simone de Beavoir en "El segundo sexo". Peculiar, entre otras cosas, porque a las mujeres, en temas de discriminación, siempre se las ha tratado de minoría y sería muy interesante analizar qué entendemos por minorías.
Me gustaría pedir a Javier que explicara esta frase "Están natural y ontológicamente constituidos para ámbitos (no diré "funciones", que pertenecería al ámbito cultural) diferentes." ¿Qué ambitos son estos? ¿Qué tipos de ámbitos son propios de la mujer? ¿Y del hombre?¿Donde radica el límite de lo natural y lo cultural? ¿Qué diferencia conceptual existe entre "ámbitos" y "funciones"?¿Qué significa "ontológico"?
La filosofía es una tarea desmitificadora y para que esto sea así no podemos pasar sin dar cuenta de los conceptos que utilizamos. Platón delimitó el camino de la doxa (de donde procede la palabra "dogmático") y el de la episteme.No podemos quedarnos en la simple opinión sino siempre ir más allá, trayendo a la luz los prejuicios que ya se encuentran implícitos en nuestro lenguaje.Los prejuicios son una categoría relevante y que no podemos obviar, como señaló Gadamer, pero hay que enfrentarlos a este discurso histórico del que formamos parte.

Un abrazo.

Cachiporrazo dijo...

¿Y negar el criterio mismo de Verdad en la confección de los "conceptos" del hombre y la mujer no supone supeditar esa negación a los valores de libertad, democracia y justicia, que curiosamente, siguiendo el aire deconstruccionista que se respira aquí, también son construcciones sociales? Es la duda (de peso) que me asalta al leeros, y llevo haciéndolo ya bastante tiempo.

No hago filosofía, por lo que no sé qué grado de veracidad epatante alcanzan todas estas afirmaciones, pero como filólogo sí que conozco muy bien, y desde dentro, las consecuencias que están teniendo. A grandes rasgos, todo el canon de grandes obras literarias (la Weltlitteratur de Goethe) se está viendo desplazado por "estudios de género" directamente importados de todas estas teorías de lo que no es más que -según Bloom- una gran Escuela del Resentimiento. Así, Tácito o el "fantasma de Milton" se ponen en segundo lugar en favor de cualquier novelilla que siga los dictados del New Historicism o un poemario para "escribir desde la feminidad", como propone cierta conocida nuestra de la USC. El desinterés estético es tremendo, y sólo importa lo político. Y no miento cuando digo que un buen día Todorov llegó a su despacho de Teoría de la Literatura y se encontró con que su puesto de trabajo e investigación se había cambiado por unos "gender studies".

Volviendo a lo dicho al principio, y parafraseando lo que decía Adso al final de El nombre de la rosa, me hago la pregunta del millón: ¿es posible el conocimiento cuando falta el criterio mismo de verdad? Y aun en el caso de que consideremos "verdad" a los valores morales que nos mueven a negar otra clase de valores tachados de "retrógrados", ¿somos conscientes de lo que su aplicación va a suponer al conocimiento? Imaginemos un mundo donde la utopía que persiguen el feminismo o el descolonialismo haya triunfado en grado pleno: ¿a qué se dedicará la filología, y como ella los otros saberes que hayan importado este método de "estudio", si hasta ahora había estado subordinada a perseguir ese fin ideológico y a rechazar todo el material de trabajo que fuera en contra de él?

No sé hasta qué punto es necesario prescindir de los tópicos, ni tampoco el grado de realidad en que se basan, mi campo de estudio es otra cosa. Pero sí sé que el afán de destruir esos prejuicios es al mismo tiempo otro prejuicio de ideología contraria, y gran parte de la historia del conocimiento de los últimos 100 años se ha basado simplemente en la pugna entre esa polaridad. El criterio, a mi entender, es aceptar los roles sociales cuando no suponen ninguna lacra para el "bien común", antes que optar por consecuencias destructivas que incluso puedan terminar con experiencias estéticas de origen tan natural como las que nos reporta el arte.

Y en este orden de cosas, yo lo único que veo en el dibujo es lo que puedo ver en cualquier dibujo: simple ficción que en este caso reconstruye tópicos con un propósito vagamente exagerador que ha servido para formular una pregunta de objetivos difusos. Pero eso es otro tema distinto.

En la lucha entre la modernidad y la posmodernidad, desde luego me alineo con la primera.

Angélica dijo...

Cachiporrazo, voy a intentar responder a tus preguntas y a la vez te voy a formular otras muchas.
En primer lugar, intentando poner orden a todas las ideas que has expuesto, tu pregunta principal es por el criterio de verdad. Yo sigo la definición popperiana de verdad: La verdad no es ontológica ni esencialista sino que es un proceso hacia "aquello menos falso". Así, podríamos hablar de la verdad como verosimilitud. En filosofía, al no ser una ciencia ni (según mi visión propia de la filosofía)pretenderlo, las hipótesis no son contrastables a un nivel empírico con la realidad. El lenguaje conceptual de la filosofía no es positivo en este sentido (aunque en cierto momento se intentó que así fuese) y por lo tanto los argumentos, en vez de ser falsados en contraste con la realidad empírica deben ser falsables a la luz de los argumentos que se construyen históricamente en un diálogo continuo entre los clásicos y los coétaneos. Esta es la teoría que, entre otros autores,propuso Rawls, Habermas y Popper(te recomiendo su obra "La sociedad abierta y sus enemigos"). Mis argumentos y los tuyos están a la luz de todos los demás argumentos y esto es así porque la modernidad ha muerto.No existen grandes relatos ni la concepción de una verdad esencial. La razón no nos ha llevado al camino del progreso y los ideales de la ilustración no han guiado al pueblo a su "mayoría de edad". Esta experiencia de fracaso tiene su climax en 1945. No es una cuestión de elección: Modernidad o postmodernidad. Como escribió Hegel "somos hijos de nuestro tiempo" y nuestro tiempo es la postmodernidad. Los términos son siempre equívocos, es cierto, y más partiendo de que la realidad es compleja, multidimensional y fragmentaria.
Estoy contigo en ciertos puntos.En una clase, hace un par de años, discutiamos si la ciencia se guiaba por valores masculinos y eso me parece una auténtica falacia. No creo que el valor de "precisión" pueda adjetivarse de ninguna manera ni declinarse en masculino y femenino. Sin embargo, los estudios de género, son muchos y distintos y, al fin y al cabo, no creo que sustituyan ni destruyan otros tipos de conocimiento sino que se complementan. No veo un peligro del saber en ellos.A mi entender tu argumentación se queda en lo anecdótico y en ninguna clase me han obligado a leer "el segundo sexo" de Beauvoir como si fuese el libro rojo de Mao.
En cuanto tu observación sobre los prejuicios que operan en unas argumentaciones y en otras, ya me referí a ello. Los prejuicios son una categoría inevitable, se encuentran ya en el lenguaje.La filosofía gira en torno a ellos para traerlos a la luz. Esto se puede contemplar en las obras de Heidegger: Es necesario traer a la luz conceptos como "ser" o "realidad" a base de un ejercicio siempre inconcluso.

Angélica dijo...

Por otra parte, me gustaría preguntarte qué es para tí el bien común. Por lo que has expuesto, creo que piensas, como pensaba Aristóteles, en el bien común de una manera esencialista y si no es así ¿Cómo sabremos qué es el bien común?¿El bien común es igual para los griegos que para nosotros?Aristóteles justificó la esclavitud como una relación esencial y necesaria basada en el bien recíproco entre las dos partes. De igual modo, la mujer era ciudadana de segunda y el único derecho lo tenían los ciudadanos libres e iguales, es decir, los hombres que no fuesen bárbaros ni esclavos. ¿Es posible o justa esta disposición social en los tiempos que corren?Vivimos en sociedades donde la diversidad es un hecho y un derecho. ¿Acaso no es más justo asumir esto?¿Asumir que nuestra interpretación de la realidad convive con todas las demás? ¿Asumir así que no hay una verdad absoluta ni dogmática y que, por lo tanto, no estamos determinados? Yo no creo tampoco que estemos determinados totalmente por la cultura si entendemos la cultura como algo cerrado. Para mí, el proceso mismo de la vida (y de la vida en sociedad) es generador de múltiples imágenes como pensó (o interpreté) Leibniz las mónadas.
Espero haber contestado aunque sólo sea parcialmente y también bastante caóticamente.

Angélica dijo...

Quise escribir "nuestros coetáneos" y no "los coetáneos" (mea culpa)

Cachiporrazo dijo...

Tranquila, el proceso comunicativo no tiene por qué estar ligado a un rigor sintáctico-lógico pleno.

Verás, si entrecomillé “bien común” fue por algo, y, en concreto, para evitar una discusión que nos llevara a analizar 25 siglos de filosofía política. Ni lo pretendía antes ni voy a pretenderlo ahora. Cuando digo que “El criterio, a mi entender, es aceptar los roles sociales cuando no suponen ninguna lacra para el ‘bien común’”, lo único a lo que me refiero es a que, mientras esos mismos roles no supongan una traba para el desarrollo adecuado de la sociedad democrática que tú expones (caso que no ocurre, por ejemplo, con la mujer en el mundo árabe), no veo ningún problema en que continúen vigentes, incluso aceptando que son mera construcción social. Dicen por ahí atrás que hoy por hoy el feminismo busca fantasmas inexistentes, y estoy completamente de acuerdo. Y con Nietzsche por delante vuelvo a preguntar: ¿es posible aceptar los valores democráticos que nos llevan a destruir la verdad biológica de la dualidad hombre-mujer cuando para ello utilizamos una argumentación que destruye también esos mismos valores? Si la posmodernidad niega la verdad, ¿por qué asimila y trata como tales a la libertad y la justicia?

Por lo demás, el que vivamos en la posmodernidad (cosa que yo nunca he negado, no entiendo el argumento en contra) no implica, espero, que debamos aceptar sus “principios”. Bloom es uno de los críticos literarios de mayor relevancia a talla mundial, y sus criterios van y pretenden ir contra todas las escuelas de “resentimiento” posmoderno, por lo que el mundo no se termina en Habermas. Por otra parte, al tildar de anecdótico lo que yo he expuesto acabas de tildar de anecdótica a toda la filología en sí, cosa que por aquí no me esperaba. De todas maneras supongo que es un fallo de comprensión, así que voy a volver a explicarlo: el posmodernismo niega la validez del canon literario que nos hemos ido formando desde Homero, acusándolo de ideológico y reaccionario. El New Criticism de los años 50, con el gran T S Eliot a la cabeza, lo defendía –contra el auge de la crítica comunista y el positivismo rancio de entonces- argumentándolo con criterios exclusivamente estéticos, permitiendo distinguir la obra buena de la que no lo es; pero fueron todas las corrientes de corte deconstruccionista las que negaron esa idea aduciendo motivos políticos, y en su lugar deciden prestar mayor atención, en síntesis, a textos que rearfirmen su ideología, optando por construir un “canon femenino” y demás barrabasadas, como si fuéramos mejores personas por leer sólo a Virginia Woolf. Tácito deja de importar por el conservadurismo de su historiografía, Milton porque su poesía no casa con los criterios del New Historicism, Shakespeare porque refleja los grandes dilemas del pensamiento occidental. Pero sin embargo proliferan los estudios sobre literatura y videojuegos o análisis de los comics de Batman. La tendencia actual de los estudios de género y lo que hasta ahora habíamos entendido por filología no pueden convivir juntos, son antitéticos porque una de las dos partes se empecina en ello, y ya he mencionado el caso de Todorov y expuesto la pregunta sobre la finalidad que ahora adquieren nuestros estudios.

Cachiporrazo dijo...

Respecto a las consecuencias de la posmodernidad, lo tengo muy claro: destruye el conocimiento con un desparpajo vergonzoso. La aplicación práctica de toda esta abstracción se ve en lo que se han venido llamando las “políticas progresistas”, que han terminado con el prestigio de las grandes instituciones culturales. No existe la gran historia, por lo que el estudio de lenguas clásicas se ha reducido a un limbo mínimo. No existe el gran afán por saber, así que las humanidades y el concepto de esfuerzo se ha ido destruyendo poco a poco. No existe la verdad sino la “verosimilitud”, por lo que el estudio de la filosofía se va relegando cada vez más a favor de asignaturas de contenido difuso donde sólo se exponen valores morales con un cronocentrismo apampanante. Y esto es una constante en cualquier país occidental: sólo hace falta ver el caso de EEUU o Gran Bretaña, que es de donde han partido los primeros ecos. Confío en que pasada esta “moda” se vea que tampoco conduce a ninguna clase de mejoría, en todo caso a una pobreza intelectual, y se vuelvan a tener en consideración los principios que llevaron a la modernidad a intentar lo que intentó, reformulando lo reformulable. Pero hoy por hoy supongo que es esperar demasiado.

Inefable dijo...

Benvido ao mundo real, o criterio da verdade non existe! Nalgún tempo foi un deus, pero como di o noso benquerido Nietzsche, ao que citas en liñas superiores, deus morreu. Os filósofos estivéronse a dar de cabeza para atopar que era iso da verdade durante máis de dous milenios, porén non o atoparon, sempre miraban para o ceo e non vían máis que estrelas. Quizais sexa porque a verdade é un prexuízo en si mesma, non?
Deste xeito achámonos conque existen uns axiomas que non fai falla definir e a partires dos cales construímos o noso pensamento. Dentro deses axiomas atópanse a liberdade, a democracia e a xustiza (para algunhas persoas) e inclusive a verdade. Mais cabe indicar que a verdade adoita estar sobrevalorada dentro do círculo científico que a entende no sentido máis aristotélico do termo. Pero a realidade non é científica, a realidade é tan abrumadora e epatante que se escapa aos límites da ciencia: a natureza humana escápase aos límites do coñecemento e precisa de crenzas, e as crenzas son prexuízos e os prexuízos funcionan como axiomas... neste senso é onde surxe a deconstrución, que polo que vexo non entendes ben: non é que se pretenda aniquilar a sociedade, sería absurdo tal acto posto que sen sociedade non habería ser humano, o que se pretende e eliminar a inxustiza derivada de certos prexuízos; e claro, isto é en favor doutros prexuízos, como non podía ser doutra maneira...
Por outra banda direiche que como filósofo podo comprobar que a verdadeira escola do resentimento é na que te atopas ti, explícome: cando falas de que se deixan de lado os estudos literarios en favor dos estudos de xénero deixas moi claro que é algo que che fastidia a esgalla e por iso arremetes contra o feminismo como causante de tanto mal. Por que non probas a pensar que a culpa non é do feminismo senón de quen deseña os plans de estudos? Considero moi importantes as dúas disciplinas, pero non son excluíntes!
Creo que xa che contestei a pregunta que plantexas sobre se é posíbel o coñecemento sen criterio da verdade, pero dígoo de novo outra vez: si que é posíbel o coñecemento, ou en materia de ética non hai coñecemento? E hai verdade en ética?
“Imaginemos un mundo donde la utopía que persiguen el feminismo o el descolonialismo haya triunfado en grado pleno: ¿a qué se dedicará la filología, y como ella los otros saberes que hayan importado este método de "estudio", si hasta ahora había estado subordinada a perseguir ese fin ideológico y a rechazar todo el material de trabajo que fuera en contra de él?”. Perdoa, pero que me estás a contar? Quéresme dicir que un mundo sen desigualdades sería un mundo sen coñecemento? Insinuas que a supresión do colonialismo eliminaría o obxecto de coñecemento da filoloxía, ou sexa unha lingua? Ou acaso da lingüística, a saber, a linguaxe humana? Non entendo isto, penso que as túas acusacións son infundadas. No caso de desaparecer o colonialismo o que ocorrería sería que non habería incrusións de linguas de xeito violento e así non provocarían a morte a outras... en lugar de matar as linguas, o descolonialismo protexería as linguas minorizadas! Co cal máis obxectos de estudo para ti, meu filologuiño.
Como xa dixen, os prexuízos destrúense en favor doutros, e estes á súa vez están suxeitos a replantexamento, é así como avanza o coñecemento. Dende o feminismo consideramos que estes prexuízos que formulan os tópicos de xénero son perxudiciais para o “ben común” da metade da poboación mundial, a saber, as mulleres. Igual a ti che parece que iso non é importante, que as mulleres son unha minoría e que non pesan apenas para o ben común, pero iso xa son as túas crenzas, non teñen por que ser as de todas as persoas... aínda que o normal sexa advertir que a metade é un peso máis que considerábel do total.

Inefable dijo...

Hai que advertir que a arte é unha comunicación de sentimentos, de sentires, é dicir, de ideas e ideoloxías. Cres que o feminismo matará a arte? Grave erro... o único que chegará a conseguir será a cambiala, pero iso non significa que vaia sufrir un desgaste en canto á calidade. Pensar isto é similar a pensar que a arte hindú é de peor que a occidental porque representan imaxes con moitos brazos! (Para máis info. “A danza de Siva” de Ananda K. Coomaraswamy)

Inefable dijo...

Inciso a parte: sobre o chamado “ben común”
Partindo de que o “ben común” se pode resumir, segundo o sistema democrático, como un ben para a maior parte da poboación, isto non é unha forma de utilitarismo similar á fórmula “o maior ben e o menor mal posíbeis”? Pero cal é o criterio sobre o que elaborar tal categoría? Acaso sería lícito privilexiar a unha parte da poboación en detrimento da outra?
Considero que a resposta é negativa, pero tanto para seguir a perpetuar o sistema vixente como para realizar unha discriminación positiva como a que fan os feminismos da igualdade. Outra cousa é o feminismo da diferenza que non se move nese ámbito.

Inciso a parte: sobre a verdade biolóxica do que chamamos home-muller
Que é o home? Que é a muller? Hai algo que os diferencie máis que certos trazos biolóxicos? Lexitima isto que a desigualdade biolóxica se perpetúe no ámbito social que escapa á bioloxía aínda que deriva dereitamente dela?

Angélica dijo...

Lolo de Untes ha contestado ya a la mayoría de los puntos y estoy en total acuerdo con él. Sólo quiero matizar algunos puntos y contestar de nuevo a Cachiporrazo.
En primer lugar, llamar moda a la postmodernidad me parece llamar moda a toda la historia de la filosofía del siglo XX y también a toda la historia del arte. Desde Nietzsche, como ya ha apuntado Lolo de Untes, el concepto de verdad moderno y la dualidad mundo de las ideas-mundo físico desaparece. Sólo existe un mundo, complejo e inabarcable. El conocimiento es limitado pero nadie niega que camine hacia alguna parte. La gran historia, que tu defiendes, ya no existe.No existe porque la idea de progreso ha quedado refutada por la historia misma. Popper hace un estudio de todo esto en "La miseria del historicismo". A grandes rasgos su tesis es: No podemos predecir el curso de la historia humana porque está influida por el crecimiento de los conocimientos humanos. ¿Los conocimientos humanos crecen en virtud de un progreso?Si decimos "progreso" decimos que el paso de A a B implica una mejoría pero ¿Una mejoría en cuanto a qué?¿Una mejoría moral? ¿estética?De igual modo sería pensar en un retroceso del conocimiento. Por lo tanto tus predicciones sobre la postmodernidad son realmente especulativas y tildadas de una "veracidad epatante".
Sin embargo, opino que las humanidades sufren una crisis pero quizás las causas respondan a algo mucho más profundo. Yo me arriesgo a decir que es la dictadura de la razón positiva y la misma cosificación del hombre que complican la refurmulación de la pregunta ¿Qué es el hombre?. La universidad de los años sesenta estaba fuertemente politizada y, sin embargo, fue un periodo "bastante" lúcido de la filosofía española (siempre asistemática, a diferencia de la filosofía francesa y alemana)y también francesa.
En cuanto al criterio estético y si este puede existir en la postmodernidad, es una pregunta realmente difícil y no creo que se responda sólo aludiendo a la politización de las humanidades y del arte. ¿Acaso no ha muerto también la belleza?¿El ideal del arte clásico que respondía a unos cánones?Podemos ver en esto una perversión del arte y sin embargo, espero que estés conmigo, por ejemplo, en que Samuel Beckett ya se ha objetivado en la historia, es un clásico según la definición de Italo Calvino y también lo es Duchamp aunque revolucionara toda la historia del arte y precisamente porque la revolucionara.¿No se rompe también con ellos ese "cánon literario (y artístico)que hemos ido formando desde Homero"?
La filosofía es un saber que siempre llega tarde, como dijo Hegel, es la historia pensada en conceptos y por eso ya tenemos un montón de literatura sobre las consecuencias de la modernidad:crítica a la razón instrumental de Horkheimer, que es la razón moderna, la reconversión de los valores en Nietzsche, critica al historicismo(la gran historia) de Popper,critica a la ciencia dogmática (y por tanto a la verdad dogmática) de Bergson en la "Evolución creadora", las corrientes existencialistas y del absurdo (Camus y Sastre)entre otras muchas, muchísimas.La postmodernidad también será juzgada pero esta vez desde otras referencias, desde otros conceptos y partiendo de una concepción evolutiva (la evolución camina sin conciencia pero puede ser interpretada bajo nuestros conceptos que tienen una verdad efectiva y no esencialista) y no progresista. Espero haber contestado de nuevo a alguna cuestión aunque siempre de manera parcial y desordenada. Un saludo.

Cachiporrazo dijo...

Estás confundiendo producción artística con crítica filológica. Ni Beckett ni Duchamp rompen el canon, solamente se incluyen en él, dado que –hasta ahora- se encuentra en continua apertura y ampliación. La evolución del arte se basa en un continuo rupturismo de normas vigentes que provoquen extrañamiento en quien la percibe (lo que en última instancia redunda en la singularidad y genialidad de un autor concreto), es decir, lo que los formalistas rusos llamaron “desautomatización”: la literatura en su evolución presenta cosas nuevas, o bien las presenta de tal modo que parezcan nuevas atendiendo a la reformulación de la función poética de lenguaje. En ese sentido, sí, todos los movimientos de vanguardia del siglo XX serían tremendamente rompedores y originales, y por ello se han hecho su hueco en el canon, pero también lo son las Metamorfosis de Ovidio (2000 años antes), que nunca pudieron incluirse en ninguno de los géneros de la literatura romana, que tiene unos criterios genológicos muy estrictamente establecidos. ¿La belleza ha muerto? Si la entiendes al modo griego, pues sí, murió a principios de la Edad Media, se volvió a recuperar en el Renacimiento y volvió a entrar en crisis en el Romanticismo, donde lo bello puede ser feo y viceversa. Pero eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando.

Los que fijan un canon son los críticos, no los artistas. Empezó con los filólogos de Alejandría y se ha venido alargando hasta hoy. El resentimiento ante que los grandes autores de ese canon sean varones y blancos (véase Introducción a la literatura comparada, de Armando Gnisci, donde usa poco menos que esas palabras) ha llevado a los críticos (eco)feministas, poscolonialistas y demás a apuntarse al caballo del deconstruccionismo y la posmodernidad y soltar que todo ese canon es una enorme construcción reaccionaria con fines exclusivamente políticos que hay que reformular para hacerlo más “justo”. Y coño, hay más de uno cerca de nosotros que viene diciendo que “el canon hay que conocerlo para destruirlo”, en una especie de defensa estúpida de los planes de estudio. Harold Bloom, en El canon occidental, selecciona a los autores más representativos y criticados y defiende su singularidad con los criterios estéticos de un lector expertísimo y, sobre todo, alejado de las valoraciones políticas que están tildando de reaccionario a todo el arte de los últimos 20 siglos. Puede incluir en el canon a Virginia Woolf porque escribe bien, crea la sensación estética de la que los feministas carecen, por mucho que su ideología sea totalmente contraria. Me parece que aquí de resentimiento hay bastante poco.

Y ya que estamos, vamos con un ejemplo:

Cachiporrazo dijo...

El humo que formó cuerpo fingido,
que cuando está más denso para en [nada;
el viento que pasó con fuerza airada
y que no pudo ser en red cogido;

el polvo en la región desvanecido
de la primera nube dilatada;
la sombra que, la forma al cuerpo hurtada,
dejó de ser, habiéndose partido,

son las palabras de mujer. Si viene
cualquiera novedad, tanto le asombra,
que ni lealtad ni amor ni fe mantiene.

Mudanza ya, que no mujer, se nombra,
pues cuando más segura, quien la tiene,
tiene polvo, humo, nada, viento y sombra.

Soneto de Lope. Desde luego no es el mejor que tiene, pero sirve para el caso. Empieza haciendo una descripción de elementos volubles, sembrando un poco de desconcierto en el lector (o por lo menos dando una idea equivocada de lo que va a tratar), pero justo al empezar los tercetos aclara a qué se está refiriendo, con una maestría innegable y una pretensión conseguida. La pulidez de los endecasílabos es perfecta, el ritmo logrado y no faltan figuras retóricas de bastante “belleza” (la anadiplosis de los dos últimos versos), que terminan en una gradación donde se retoman los elementos de que habló en los cuartetos y que son exactamente los mismos que los del último verso del soneto CLXVI de Góngora (“en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”), siendo una ironía propia del gran ingenio del autor en cuestión y también una crítica de lo más elegante. Personalmente, por esto y por lo mucho más que se podría divagar, lo considero un buen poema, y como yo cualquiera que tenga un mínimo de oído poético y gusto por la poesía del XVII. Un crítico feminista de los muchos que abundan, en cambio, tildaría todo esto de misógino, se cuestionaría la pertenencia de Lope de Vega en el canon por “injusto y machista” (y que está ahí por una especie de convención oscura de críticos reaccionarios) y como mucho se dignaría a coger el poema para sustraer los elementos “vituperables” con el deconstruccionismo por bandera.

Ahora juguemos a ser especulativos. Cambiemos la palabra “mujer” de los versos 9 y 11 y sustituyámosla por “varón”. No cambiaría absolutamente nada: la sílaba octava seguiría teniendo su acento rítmico y todo lo que he expuesto antes seguiría sin tocar. Pero aquí entonces vendría el crítico feminista, nos diría que Lope era un poeta de “vanguardia”, cargado de las más excelsas virtudes morales y que hay que incluir en el nuevo canon como representante del feminismo más combativo.

El problema está en que no vamos a ser mejores o peores personas por leer dejar de leer a Lope de Vega, ni a Shakespeare, ni a Goethe, ni a Balzac ni a ninguno de los otros grandes escritores “varones y blancos”. Y desde luego no vamos a ser más justos por creer que La lozana andaluza es mejor libro que el Lazarillo. La lectura es una experiencia estética, no política, y con ella no vamos a cambiar el mundo. Supongo que es el ínclito Obama el que tiene que ocuparse de esas cosas, que para algo –haciendo los mismos méritos que Lope- le han dado el nobel de la paz.

Cachiporrazo dijo...

“Perdoa, pero que me estás a contar? Quéresme dicir que un mundo sen desigualdades sería un mundo sen coñecemento?”

Desde el momento en que la filología pasa de ser un conocimiento autónomo a subordinarse a un fin político, pues sí, dejaría de tener sentido al conseguirse ese fin. Tal como lo plantean los críticos deconstruccionistas, la experiencia literaria no puede objetivarse, así que en un “mundo feliz” ya no pintaríamos nada. Y sí, el descolonialismo político (que tú estás confundiendo con el literario) nos ha abierto las puertas para revalorizar más lenguas, pero vamos, para aprenderlas y empacharnos de goce multicultural ya tenemos a las escuelas de idiomas.

Respecto al futuro de la posmodernidad, lo expuse como opinión y lo sigo manteniendo como opinión. No creo que vaya a arreglar los problemas de la humanidad, y desde luego dudo mucho que los enderece mejor que lo que la modernidad proponía, por lo que está destinada a ser juzgada y transformada. Ya he dicho lo que está suponiendo para el conocimiento, y aunque está claro que no es el único factor que determina la política, desde luego sí es uno de ellos, y de los más importantes. Me parece bastante evidente que entre la posmodernidad y los idearios que viene manejando hoy en día la socialdemocracia occidental se puede establecer una línea de influencia de lo más clara. Bolonia tiene un tinte capitalista y positivista inmenso, pero también una impronta posmoderna que termina con las raíces del humanismo, y reducirlo sólo al cientificismo que se respira por la calle adelante me parece una memez: la gran historia no existe, por lo que Derecho Romano ha pasado de troncal a optativa de segunda, el latín ha dejado de ser estudio obligatorio el primer año de las filologías románicas y ni ofertan griego en filosofía, por poner ejemplos que todos conocemos. La LOGSE ya había hecho eso con las humanidades en los 90 y lo sigue reafirmando: a las “letras” se nos ha recluido a un limbo en el que ya es poco posible estar peor, y el estudio de la “gran filosofía” en la enseñanza media se sustituye por materias ético-cívicas que en lugar de ofertar conocimiento por la cultura en sí (que es el caballo de batalla del humanismo), prescinden de ese conocimiento por enseñar “valores de justicia y libertad”. ¿Consecuencias? Desvalorización de la cultura porque ya no significa nada, fin del concepto de esfuerzo, muerte del humanismo y políticos socialistas llevando a sus hijos a colegios privadísimos que se libran de lo que ellos mismos han importado del mundo anglosajón. La posmodernidad es algo más que una abstracción que se elucubra en los salones de las facultades.

En cuanto a los axiomas de la “justicia y libertad”, es como ir proclamando la muerte de Dios como criterio de verdad y sustituirlo por cualquier otro ídolo. ¿O no es esa la gran advertencia de Nietzsche? En síntesis el trasfondo de lo que propone el deconstruccionismo es el mismo que el que en su día persiguió el cristianismo y después el marxismo –esas utopías de la Nueva Jerusalén y la sociedad comunista- y ni uno ni otro consiguieron lo que se proponían. Si la modernidad ha quedado refutada por la historia misma, también la historia misma está diciendo que cualquier ideario de justicia es inaplicable totalmente. Y como he dicho, la posmodernidad tiene el agravante de sus influjos sobre el conocimiento.

Cachiporrazo dijo...

Creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir. Esa insinuación de que excluyo a la mujer del “bien común”, o cualquier estupidez similar, ya me parece hasta absurdo responderla. No veo qué daño pueden hacer ciertos tópicos o costumbres a la convivencia pacífica entre uno y otro sexo, sea construcción cultural o natural. Empezando por el lenguaje mismo. Decir “los gatos y las gatas de mi calle” y prescindir del género marcado en masculino (que ya lo era en latín) va contra los criterios de funcionalidad de cualquier lengua, es una redundancia que por lo que veo alguno sigue por aquí y, en definitiva, hace que perdamos tiempo en la cadena hablada por algo que es fácilmente sobreentendible. El año pasado en clase de lingüística cierto profesor le prohibió a una alumna usar “hombre” en lugar de ser humano, “porque las mujeres también tienen lenguaje”, y a todos se nos quedó cara de apampanados. Ver en la funcionalidad o la costumbre un tópico machista es tener los ojos cerrados ante otro plano de la realidad, y hay que ser muy conspiranoico para seguir semejante cosa.

Luis Gómez Casás dijo...

¡Cuánto tiempo libre!

Luis Gómez Casás dijo...

Y digo yo, con todo este tiempo libre que parece que tienes, ¿Qué más te da perder medio segundo escribiendo "ser humano" en vez de "hombre"?

Cachiporrazo dijo...

Es que pienso en gente ocupadísima como los filósofos, y me da la pena cañí. Y ya ves, como que lo ya se entendía en latín no voy a venir yo a quitarlo de en medio.

Angélica dijo...

Lo siento, pero no logro entender el sentido de tu primer argumento. ¿Qué significa canon?He buscado la definición en la RAE para estar segura de lo que iba a decir y la que más nos interesa de todas las acepciones creo que es esta (de todos modos lo puedes revisar):17. m. pl. irón. Conjunto de normas o reglas establecidas por la costumbre como propias de cualquier actividad. También nos vale la primera: 1. m. Regla o precepto. Entonces, dada esta definición, creo que tu argumento es un poco contradictorio. Primero dices que Beckett o Duchamp entran dentro del canon y después dices que son rupturistas con su lenguaje, su formulación o con el canon vigente en el momento. Creo que aquí sí que existe un error de comprensión conceptual. Yo he intentado hacer un verdadero esfuerzo por comprenderte y he llegado a lo siguiente: en vez de "canon" deberíamos hablar del mundo objetivo, como hablaron Dilthey, Gadamer o Pooper (El mundo 3). Este mundo es el mundo de las obras de la cultura que ya se han objetivado y por lo tanto son auténticas y universales. Se han independizado, de alguna manera, de su autor,de sus caracteres psicológicos y sus circustancias históricas. Esto es así, porque al objetivarse, en este mismo proceso, la tradición les renueva en un constante diálogo. Las temáticas del Quijote, por ejemplo, son inagotables y tienen siempre una actualidad efectiva. Son imágenes universales y todos accedemos a ellas para comprender y aprehender la realidad.Igual pasa con los conceptos, se despliegan en la historia y las historia les dota de sentido.Creo que a eso te refieres cuando dices canon.
Aquí quería yo llegar. Dices que la postmodernidad(este tema merece un comentario aparte) acabará por destruir este mundo de las obras de la cultura en sus delirios asistemáticos, politizados, dementes, etc. Sin embargo, sin la reinterpretación de esas mismas obras, ese mismo mundo que tú pretendes conservar (desde una postura conservadora, valga la redundancia)se destruiría, no habría continuidad. Es como si acusaramos a los escolásticos de haber interpretado a Aristóteles o Platón bajo sus conceptos y finalidades.
Por otra parte. El ejemplo que pones de Lope es un claro error de método. El método hermenéutico entiende el texto desde su realidad objetiva. ¿Qué quiere decir esto? El hecho de que Nietzsche sea un misógino explícito no es vinculante a la hora de juzgar su obra. Tampoco lo es que Heidegger fuese simpatizante del nacionalsocialismo o que Sartre fuese comunista.En nuestras aulas de filosofía nunca vi a un profesor desterrar a ninguno de estos autores por su idiologia política o su conducta moral. Las obras pertenecientes a este mundo se han desvinculado de su autor.
Marginar a un autor por alguna de estas causas se llama fanatismo y,siguiendo mi experiencia, nunca experimenté tal cosa.
Los estudios de género,repito, son muchos y no podemos generalizar. Ya hemos dicho que hay feminismos sacados de quicio y también conservadurismos sacados de quicio.En las clases que he asistido de libre elección sobre temas vinculados con los estudios de género (Imagen de la mujer desde la prehistoria hasta la edad media, en Salamanca)sólo se intentaba rescatar datos concretos sobre la mujer en dichas sociedades ¿Qué resentimiento puede haber en ello?
Por otra parte todas las disciplinas se desarrollan partiendo de prejuicios. Cuando los primeros jesuitas llegaron a las Indias para hacer trabajo de campo interpretaban que los indígenas no tenían alma porque no creían en el Dios cristiano.¿Qué consecuencias puede tener traer a la luz estos prejuicios? ¿E intentar ver que hay en los nuestros? Intentar comprender porque la mujer no se ha emancipado hasta entrado el siglo XX y porque la sociedad patriarcal sigue vigente no me parece una temática amenazante para el saber sino un campo de saber más que se nutrirá de todos los otros saberes y caminará con ellos. Siempre existen fanáticos, sin embargo, pero, salvo excepciones y teniendo mucho ojo con estas excepciones, son los menos.

Inefable dijo...

A argumentación de Cachiporrazo xira arredor dunha premisa maior que é a vez unha falacia, a saber, que a crítica de arte por parte das persoas feministas é subxectiva e se fixa no carácter ético da obra analizada. Cabería preguntar polo principio desta afirmación en tanto que nunca tivo ocasión de coñecer a todas as críticas de feminismo habidas e por haber. Ademais de que a crítica por parte de persoas non feministas tamén peca de ser subxectiva e de mirar no carácter ético das obras: véxase o rexeitamento taxante da arte da India por parte dos críticos/as occidentais.

Como indica Ananda K. Coomaraswamy no libro anteriormente citado: “calquera elemento que sexa aparentemente representativo nunha obra de arte debe ser xulgado sempre dacordo coa lóxica interna do mundo ao que representa”. E isto vale para ambos casos: tanto que sexa feminista o autor, ou misóxino, ou de calquera outra condición. É preciso facer abstracción das calidades éticas da obra para poder extraer un xuízo o mellor posíbel dela. Isto non implica unha obxectividade total na análise, pois respecto á arte a obxectividade está obsoleta. Mais Lope e Virxinia partirían nunha bastante equitativa posición de partida, pero como ben sinala Cachiporrazo: os críticos son os que crean o canon; logo, é subxectivo tal canon.

Porén, a pesares de existir unha concordancia no ámbito ético do contido da literatura como da arte en xeral, isto non implicaría un declive da calidade da arte, xa que, como vimos, o xuízo estético debe facer abstracción do carácter ético. De non facelo, non sería unha gran crítica a ter en conta.


Por outra banda:
Como é posíbel que alguén que defende as humanidades como un coñecemento como destino a “cultura en si”, se poña a criticar o descolonialismo político como salvador da diversidade lingüística a través do argumento de que para coñecer linguas por pracer xa están as escolas de idiomas?
-Cachiporrazo, contéstame a estas cuestións, por favor: en cantas escolas de idiomas se ensina luiseño? E en cantas se ensina kikuyu? Son peores linguas por non ser ensinadas nunha EOI?

Así falou Nietzsche:
Friedrich pretendía estourar a moral tradicional en favor da creación, por parte de cadaquén, dos seus propios valores LIBREMENTE... isto non é xa un prexuízo? Non nos atopamos ante a construción máis xenuína onde cadaquén venera aos seus propios ídolos modelados por el? Que diferenza a liberdade do cristianismo da de Nietzsche?... a verdade é que a diferenza é toda!

Sobre o dano dos tópicos:
Fáiseme difícil explicarlle a hipótese da relatividade lingüística a un filólogo, pero en todo caso, vouche refrescar a memoria. Por unha banda temos a Wittgenstein que indicou xa no seu momento que “os límites da miña linguaxe son os límites do meu mundo”. Esta afirmación casa moi ben coa tese elaborada por Sapir e Whorf. Segundo esta tese as persoas non din o que pensan, senón que pensan o que din, ou sexa, que só podemos pensar todo aquilo que a nosa lingua pode reflexar. Isto é considerado como o relativismo esaxerado.
Porén a día de hoxe esta hipótese está desfasada, mais o que temos en vigor é que cando nunha lingua non se poden reflexar certas circunstancias é moito máis difícil para as súas falantes tomar consciencia delas. Por exemplo, se nunha tribo a palabra para designar o que nós coñecemos como cor “laranxa”, as súas falantes non tenderán tendencia a reparar nesa cor e darlle importancia.
Así cando nas nosas linguas empregamos a palabra “home” como xenérico, non tendemos a incluír ás mulleres. Exemplos: consideremos un grupo de 3 homes e 3 mulleres reunid@s:
1.- un home di que se vaian todos de copas con el
2.- un home di que se vaian todos a ver un partido con el
3.- un home di que todos os filósofos da historia son intelixentes
4.- un home di que todos os soldados que participaron na G. Civil pertencían ao bando nacional
Quen é quen de indicar se este home está pensando só nos homes ou tamén nas mulleres?
Definitivamente... o que non se ve non existe, e o que non se nomea tampouco

Inefable dijo...

NOTA: cando digo linguaxe na afirmación de Wittgenstein quero dicir lingua. Non é o mesmo

Anónimo de Jámblico dijo...

Hablemos acerca del camino, la verdad y la vida(no se preocupen, no soy el camino, la verdad y la vida, eso es una cuestión postmoderna).
Entendamos el camino como la búsqueda, la verdad como lo que es o creemos que es y la vida como la experiencia. Dentro de esta concepción tripartita y real que pretende conducirnos al “ser uno mismo” colisionamos irrebatiblemente con el postmodernismo. No es una colisión dolorosa ni fortuita, es algo buscado, es decir, una experiencia asumida por nuestro recorrido a través de la historia y el pensamiento. Es una consecuencia directa de nuestro tiempo, un tiempo que aúna esfuerzos para constituir “camino, verdad y vida” en una misma realidad, la antirealidad diría yo. Se podría decir que bajo la apariencia de “verdad relativa” o de “relativo relativismo” nada hay de malo, sin embargo, tras una comedida reflexión un frecuente olor a rancio invade la mente a través del hocico. Este repugnante olor se desprende de las ideas podridas, aquellas que no supieron renovarse o se renovaron demasiado. Es el caso del admirado (porque ha sido buscado) y sufrido (porque representa una huida) postmodernismo. “No hay peor ciego que el que no quiere ver” y al igual,”no hay peor hombre que el que no quiere pensar” pues bien, hoy en día la vagancia intelectual nos conduce a niveles de crítica absurda, debates insulsos, realidades a medias y ciertamente, verdades relativas. La filosofía ha combatido durante más de dos milenios, la malas hiervas que florecen entre las flores. Ha sido una historia de la filosofía en la que reino la abundancia, una historia sin sequía de ideas en la que no todo valía, y dirán algunos: “hoy en día no vale algo, más bien, es el todo lo no vale”. El postmodernismo es el aire que debería haber renovado las viejas bibliotecas filosóficas, el problema es que renovó de más y en virtud de su purificación lo quemó todo.
Después de la modernidad el pensador experimentó la gran resaca del éxito, por primera vez tuvimos el atrevimiento de decir: no volveré a pensar, o tal vez no de la misma forma. Nos olvidamos del prejuicio que conlleva la pregunta ¿Qué es el hombre?, ¿prejuicio disfrazado de verdad, o verdad disfrazada de prejuicio?, prejuicio relativo quizás...
Disculpen las molestias, dado que lo escrito difiere, en demasía, del tema original.
Un saludo.

Angélica dijo...

Como ya dije, en el anterior comentario, el tema de la postmodernidad es un tema a parte. Cuando en estética intentábamos acercarnos al romanticismo, el profesor nos advirtió: Existen muchos romanticismos y no uno sólo. Con la postmodernidad ocurre lo mismo. Yo cuando digo "postmodernidad" me refiero a la producción de textos que han hecho un análisis crítico (directo o indirecto) de la modernidad. He encontrado una entrevista a un profesor de la universidad autónoma de Barcelona muy interesante que recoge muy bien algunas de las temáticas postmodernas en el escenario más cruel: Auschwitz (ya sé que soy un poco pesada con el temita). Os lo recomiendo encarecidamente:http://www.universitaties.net/entrevista_melich.

Angélica dijo...

Quitar el punto del final del link porque sino no os aparece la página jejejeje

Luis Gómez Casás dijo...

Mi misión en esta vida será hacer que esta entrada llegue a los 40 comentarios.

Luis Gómez Casás dijo...

¡¡Lo logré!!

Heimdall dijo...

Eso...eso...ahora ya podrás descansar en paz Elegido XD.

Javier Travieso dijo...

Debo pedir perdón por tardar tanto tiempo en responder en la entrada. Acabo de entrar en ésta página por primera vez desde mi anterior comentario, y veo que me han llovido palos. Algo que, por otra parte, suponía que iba a ocurrir.

No obstante, cada afirmación es hija de su tiempo. Cuando me arrepienta de lo afirmado en un futuro, cualquier modificación podría considerarse un falseamiento del instante en el que dicho juicio, reflexión, poema se produjo.

No obstante, creo que todo decir es un barco que sale y nunca llega a puerto. La existencia intelectual es continua modificación sobre el decir. No hay una reflexión expansiva. Esta es un mito edificado por la “eruditocracia”, una suerte de régimen post-moderno que los hombres requieren para dar cauces vitales a la sequedad y angustia de sus decires palpitantes e inquietos, que se resisten a ser sofocados. Estos se originan temprano en el pensar. Se mueven, se dilatan, se contraen. El hombre se angustia. Los arroja y vuelve sobre ellos. Necesita actualizarlos.

No creo, por tanto, en el “Falseamiento del instante” Teoría que se podría aplicar para excusarse respecto a lo dicho, dejar el decir abandonado, inerte y dispuesto para dogmatizar. Un decir es un continuo decir en vida. Volver sobre él una y otra vez. Pulir lo dicho. Significarlo como “Obra en movimiento” es el medio para evitar caer en el dogma.

Picasso diría: Toda la vida pintando la misma manzana.

Pero pasemos al tema que nos ocupa y perdonar mi pequeño excurso inicial:

Es un recurso muy manido aludir a la supuesta inferioridad, oscuridad o complejo del pensador en un ámbito para tratar de dar explicación a juicios no del todo luminosos. Otra de las tantas motas de la post-modernidad: los volúmenes, las grandes citas.

El ejercicio empírico piensa previamente por el individuo. Ha bajado junto a él y ha creído revelarle todo al oído. La erudición se ha situado en una postura paternalista respecto al sujeto. Éste se haya ahora ante la misión perpetua (Y toda misión perpetua es una condena) de “Superarse” en una dirección que parece predestinada por los investigadores. Se dota al individuo de una segunda conciencia que también vive el mundo, pero que se confunde con la conciencia única, propia y real del individuo, a la que siempre le queda posibilidad de rebelión. La vida se ha transformado así en un "hacer", en un "ejercicio", que hay que resolver "adecuadamente"

(Continua)

Javier Travieso dijo...

Cada época se define según "la relación de la verdad con el hombre" (No "del hombre con la verdad") En la post-modernidad, más concretamente en el período que nos ha tocado vivir, la verdad ha pasado a dominar al hombre, y no el hombre a la verdad. La verdad ha huido de las personas, se ha independizado, y ha vuelto a ellas para instaurarse como segunda conciencia dominante, conciencia que necesita llenarse, o dejarse embargar por la angustia. Creo que esa es la esencia de lo post-moderno: el hombre dominado por su propia verdad. La vida enfocada como "ejercicio"

Una muestra la tenemos aquí, No se en que comentario se explicaban mis opiniones por no se que trauma respecto a las mujeres.

Me ha tocado vivir siempre con mujeres. Éstas han movido mi vida en todas direcciones: en casa, en clase: madres, abuelas, hermanas, amigas, amantes, musas, profesoras….La mujer siempre presente. La he amado, primero como madre: aquella presencia inmensa y fragante, todavía sin comprender, lejana, acogedora y llena de razón. La señora de la bata rosa de las manos calientes y los arrullos. Después como un “otro” ajeno que poco a poco se desvela ante mi, que deberá desempeñar un papel en mi vida.

Me pasaría mucho más tiempo hablando con mujeres. Pero en una conversación coloquial me resultan imprescindibles el humor creativo y la risa salvaje. Necesito de alguien con el que compartirlas que sepa que no me va a pasar una factura sentimental ni sexual, algo que observo mucho entre las chicas. Dos novias mías lo hicieron y terminamos mal. Pero esto es personal.

El amar algo lleva implícito ser consciente de las contradicciones de lo amado. Ahí es donde se produce la manifestación artística. Puedo emitir un juicio conformista con lo amado, apoyarlo en un montón de estudios, ganarme un puesto en algún departamento, y por la noche hacer el ganso por las calles, satisfecho con el mundo y mis investigaciones. ¿Pero dónde se da ahí la contradicción esencial, requerida para el brote artístico? No es casualidad que grandes artistas, al tiempo que cantaban a bellezas ideales, tuvieran a sus mujeres en la cocina y las despreciaran en el trato. Ni que la figura del machista arrogante vaya muchas veces unida a la del conquistador. En el fondo, tan solo están locamente enamorados.

Amo en cuanto odio y odio en cuanto amo. Si amo algo necesito comprenderlo. Solo se ama lo que se comprende esencialmente, pero no termina de cobrar forma. Lo que nos hace preguntarnos: "Comprendo ¿Pero que es esto que comprendo?"

En esta cuestión radica la fascinación por lo amado (Comprendo= odio ¿Qué es esto que comprendo?= amor)

Todo lo que no deriva en ésta pregunta es deseo espurio, materia, herramienta y, en última instancia, odio y guerra. Si algo no es contradictorio no puede ser amado. Los libros, los estudios, no alivian ésta contradicción. Éste dilema esencial que se revela a la conciencia por el instinto. Por eso soy determinista. Las cosas tienen categorías ontológicas. Y hay algo flotante, un demonio, en las aulas, en las academias, en el mundo, que pretende convencernos que no es así. Que todo es fruto de un artificio, y por lo tanto, dispuesto a ser intervenido. Quizás es ésta segunda conciencia que nos ha instalado la post-modernidad. Ese “dato inmenso” (La dictadura del dato) que piensa por nosotros y nos define en torno a un futuro, a un presente y a un pasado. Nos reduce a figuras impotentes, enmarcadas, siempre temerosas de quedarse en la ignorancia, siempre hambrientas, siempre queriendo superarse "porque los otros" "porque los estudios me han dicho que…"

(Continua)

Javier Travieso dijo...

La verdad se ha convertido en el psiquiatra de las personas. Ya no somos misterio alguno para nosotros mismos, porque así nos lo dictan los “Estudios” que solo salen de la mentira. De un decir no a la verdad y si a la apariencia.

Éste tema es sumamente complejo. Requiere un tratamiento específico que estoy desarrollando. Baste decir que para sentir las contradicciones de las cosas no es necesario ningún trauma ni vivencia desafortunada. Sino solo un poco de intuición, una conciencia alerta y un poco de experiencia

Eso si. Tengo que disculparme por el torpe intento anterior de pretender fundamentar mis opiniones en unos mal trazados datos empíricos y una ambigua terminología, no del todo dominada (Me embarro con las ciencias sociales)

Pero hablemos de la dimensión ética del asunto, que apura más para la entrada. Me vais a permitir que trace una ética imaginaria e ideal durante un momento (Una republica en miniatura):

Ningún juicio debería quebrar una convivencia armónica. Algo difícil, por el inevitable “Tu piensas tal, luego lucharías por instaurar tal…Y en ese tal yo no salgo bien parado ¿Qué hago pues, si tu simple estar en el mundo se dirige contra mi interés personal? ¿Debo llevarme contigo a sabiendas de lo que harías si tuvieras capacidad decisoria?"

Habría que separar el trabajo intelectual y especulativo, del campo de las relaciones, donde debiera reinar una ética de mínimos basada en el respeto, la educación y la amistad como norma, reservando siempre una adecuada distancia para “proyectar” la idea del otro.

Nadie debería saber que anda cismando la otra persona. La dialéctica aplicada a cuestiones de tipo intelectual debería desterrarse por ser algo lúdico, tendente más a confundir que aclarar. En una situación idónea: nadie debería emitir juicio fuera de su habitación. La calle es un área donde recoger experiencia del mundo. Por lo tanto, respeto y cariño deben ser la norma. Los juicios públicos y las discusiones sacan rencores ocultos, desconfianzas, desconciertos. Se diría que son combates silenciosos donde se ansía machacar el contrario y erigirse como “Cita” dominante, bajo el pretexto de buscar una verdad que vuela lejos de allí.

El eliminar cualquier tipo de charla académica es un primer paso hacia el orden social, que pasaría a sustentarse en algo parecido a la inocencia. Los pensamientos se escribirían y se arrojarían anónimamente en un bote. Todo aquel del que se supiera que piensa y escribe debería ser reconocido como filósofo. Nunca se sabría que fue lo que teorizó y nunca sería juzgado. Su relación ante el mundo, se basaría únicamente en una relación de fraternidad y bienestar puro. Estados de los que son enemigas las ideas.

(Continua)

Javier Travieso dijo...

Los monjes cartujos (Que hacen voto de silencio) no presentan problemas de ningún tipo. Viven retraídos para si mismos. En un estado elevado. Carentes de la neurosis y bravura que les sobra a algunos filósofos. No se les puede achacar falta de sabiduría. "Ora et labora" ¡Qué bueno sería establecer la norma del convento sin prescindir de la risa y los paseos! Habría que hacer del mundo un enorme monacato, natural y dichoso.

Aplicado al tema que nos ocupa: las mujeres. En el trato cotidiano no habría que hacer con ellas ninguna distinción que no se haría con un hombre. Más allá del jugueteo inocente e intrascendental propio entre sexos.

Así pues, en el cuerpo a cuerpo, debe reinar la armonía. Entiendo aquí armonía no como perfeccionamiento moral del individuo concreto, sino de la relación entre ellos (ética), pues cada individuo puede por si mismo, y en virtud de su pensar, abstraerse de las normas sociales instauradas y generar él su propia moral, aunque sea empleando la forma de las normas que le han venido dadas. En la práctica esto significaría: principios generales, adaptables a los casos éticos específicos (Pues una ética universal es una quimera) Estos principios englobadores deben priorizar el “Impulso ético” -siempre impredecible- a la rigidez de unas normas. La armonía debe ser tal que sepa dar por si misma respuesta a sus opositores. Que sepa cubrir sus brechas.

El mundo no “avanzaría” en cuanto a pensar. La idea de “progreso” de “acción” se consideraría una intervención del mal, una injerencia de las ideas en el paraíso del respeto. La verdad valdría por si misma, sin necesidad de aplicación. Cada pensador, sería un sabio querido y feliz, navegante entre la verdad íntima y la inocencia social. Observador de la verdad, pero no aplicador. En definitiva, una buena persona.

Un mundo “desideizado” en la praxis. Un limbo social donde todo es entusiasmo, respeto al prójimo y misterio ¿No recuerda al catolicismo?

Inefábel dijo...

Vete a tomar por culo gilipollas.

He dicho


Sergio, cállate.


Cabrón tú.